Signo
de tierra, femenino, fijo, domicilio de Venus
En
el aspecto físico los nativos de Tauro manifiestan relaciones cósmicas
contradictorias; por una parte de la Venus, gentil patrona del signo de Tauro,
por la otra, la de las cualidades terrenas del signo en sí mismo: el cuerpo
robusto y más bien pesado se mueve con lentitud, pero también con una cierta
facilidad, e incluso parece –especialmente en las mujeres- que con gracia.
La
cara es redonda y el cráneo tendiendo a una forma rectangular; la mirada es
penetrante, con frecuencia fija, más vigilante que agresiva, distinta a la de
Aries, que parece buscar con los ojos a la “víctima”. El nativo de Tauro
observa para estar pronto a parar, a oponerse, a resistir a un eventual
enemigo. El labio inferior, ligeramente sobresaliente, traiciona la decisión de
que no estará jamás dispuesto a ceder, y sus anchos hombros indican lo mismo.
También es significativo el cuello, es más corto y grueso, la nuca musculosa y
cuadrada en los hombres y casi siempre muy bella y proporcionada en las
mujeres.
Las
características físicas corresponden a las tendencias psíquicas: el nativo de
Tauro no aspira el dominio a toda costa como el nativo de Aries, sin embargo se
muestra inflexible en su voluntad de proteger cuanto posee, de proceder contra
las fuerzas que podrían tratar de privarlo de su bienestar. Aunque use la
violencia sin miramientos en sus confrontamientos con los demás, puede
afirmarse que este tipo adopta medios más sutiles, sobre todo la diplomacia.
Es
difícil enfadarle, permanece fiel a sus propias ideas e intenciones, es
persistente en sus empresas, parecido a la araña que viendo destruidos los
hilos de su tela, fatigosamente tejida, al inicio de la estación caliente,
reemprende asiduamente el duro trabajo, o como la hierba que pisada se alza de
nuevo. De este modo, a la voluntad de conservación y a la fuerza de
resistencia, junto a la calma, reflexión y perseverancia, se asocian la
ponderación y la paciencia para soportar reveses y ofensas. También en esto el
nativo de Tauro no se traiciona, no es fácil desconcertarlo, pero una vez
irritado, perdida la paciencia, se desahoga con violentos accesos de cólera,
para calmarse enseguida, pero de manera lenta.

AL PACINO: 25 DE ABRIL DE 1940
Como
ya había aludido, en el nativo de Tauro no es del todo raro el deseo de poseer
y de dominar, pero, renunciando a la violencia, sabe tener la medida justa para
alcanzar las metas prefijadas. Se crea su propia posición –la aspiración a la
elevación es grande en la mayoría de los hombres dominados por Tauro- con los
medios perfeccionados de la intriga, pronunciando las palabras a su debido
tiempo y en el lugar oportuno; en consecuencia, el nativo de Tauro logra éxitos
sólidos y duraderos.
Conocedor de su propio querer y sabiendo ponerse en
evidencia, se encuentra satisfecho sobre todo cuando alcanza honores en
manifestaciones aparentes, cuando es objeto de la estima de los demás y ve
explícitamente reconocidos sus propios méritos. Las mismas aspiraciones en
otras persona, si no le turban, todo lo más le dejan indiferente, o le imponen
cierta reserva (quizás por los celos a los que está fuertemente inclinado en
sus más variadas formas); difícilmente se prodiga en cumplido y está lleno de
prevención contra los otros.
Constantes
y firmes en sus concepciones y en sus intentos, los nativos de Tauro muestran
tendencia a la estabilidad también en el ambiente en que viven: son amantes del
orden y de las cosas bellas –esto corresponde a las características del planeta
Venus- buscando sistematizar los propios hábitos con gusto y de manera que
satisfagan estos deseos siempre vivos y a los cuales no renuncian nunca. En
tipos inferiores la misma tendencia puede fácilmente degenerar en simple
esteticismo, en el abandono desenfrenado por el lujo y el placer; sin embargo,
los tipos superiores llegan a una fuerza tal que permite al sujeto dedicarse
con buenos resultados a las actividades artísticas.
MICHELLE PFEIFFER: 29 DE ABRIL DE 1958
Cuando
faltan elementos decisivos que indiquen un sentido de verdadero talento, se
llega a un diletantismo no falto de fascinación. Dotado de una cierta
elocuencia, el nativo de Tauro la adopta algunas veces para disimular las cosas
que prefiere no revelar a los demás. La misma facultad le sirve para sustraerse
a eventuales concesiones que podría verse obligado a hacer y para evitar
empeños que no le conviene resolver.
La nota egoísta en su constante
pensamiento por los propios intereses, se entrevé siempre tanto en las
conversaciones como en las acciones de este tipo; lo mismo ocurre en su vida
sentimental: sinceramente deseoso de afecto y no privado a su vez de
afectuosidad, los nativos de Tauro tienden todavía a unirse a individuos que
pueden serles útiles o a escoger al compañero de vida entre personas de
condición social más elevada que la suya o que esté bien provista de medios
financieros.
A
pesar de la capacidad de soportar pacientemente, también en los matrimonios de
los Tauro, como en los de Aries, las disonancias son frecuentes; celos e
infidelidad parecen ser los motivos principales. Las amistades son más bien
efímeras y frecuentemente con personas
extravagantes. En los nativos de Tauro se observan también relaciones
románticas; sin embargo, y a pesar de su sincera afectuosidad, estos tipos no
logran ser verdaderamente felices en sus uniones.
De
tierra y femenino, el signo de Tauro es apto para favorecer en la mujer las
mejores virtudes de ama de casa. Ambientes agradables, casas bien amuebladas y
la cocina cuidada son las metas preferidas para sus ambiciones. De este modo la
mujer Tauro está inclinada a considerarse infalible: lo que hace es siempre
perfecto, difícilmente soporta la critica de su conducta, sin embargo es muy
sensible a las lisonjas y a las felicitaciones de los que frecuentan su casa.
La reserva en muchos casos, en cuestiones que se refieren al patrimonio y al
dinero en general, en los nativos de Tauro, hombres y mujeres, asume con
frecuencia la forma de una verdadera
avaricia.
Si
alguna vez se deciden a hacer obras de caridad, se complacen viendo que tal
actividad va acompañada de un cierto honor propagandístico.
Las
enfermedades más características de Tauro son: enfermedades pletóricas,
enfermedades hepáticas, del bazo y de los riñones; las mujeres se ven
amenazadas en los ovarios; es muy fuerte la predisposición a las inflamaciones
de la garganta, raras veces a la diabetes.
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