Signo de fuego, masculino, cardinal, domicilio de marte.
Personas que
pueden calificarse de tipo Aries engañan frecuentemente al mundo
circundante ya que en el aspecto físico parecen mucho más altos de lo
que son en realidad, el perfil agudo y el cuello musculoso refuerza la
impresión de superioridad y de energía, la frescura de la piel,
ligeramente coloreada, da a estos un aspecto más joven de su verdadera
edad.
Son parecidas las
condiciones psíquicas fundamentales: El tipo Aries raramente se engaña a
sí mismo y a los otros sobrevalorando sus propias fuerzas. Si se
encuentra en una relación de dependencia, impuesta por las
circunstancias de la vida practica, difícilmente se doblega y reacciona
con mucha imprudencia a las preguntas de sus superiores. Por otra parte,
si ocupa un puesto subordinado, de un modo y otro intentará imponer la
propia voluntad en individuos inferiores a él lo que lógicamente
provocará divergencias en cuestiones completamente insignificantes.
El deseo
de dominar a los otros requiere coraje y audacia. Estas facultades no
faltan en los de tipo Aries, tomando en ellos frecuentemente la forma de
obstinación y de la testarudez. Sobre todo cuando encuentra obstáculos
inesperados, mientras que en los casos en los que logra realizar la
propia aspiración, o sea imponerse a los otros, tiende a tiranizar a
aquellos a los que ha sabido someter.
El entusiasmo no es
extraño en el tipo Aries, sirviendo en primer lugar de estimulo a las
fuerzas de acción generalmente supravaloradas, apagándose tan rápido
como se ha encendido. Inflamarse de improvisto por algo y abandonarlo
después con la misma facilidad, es un fenómeno frecuente en este
tipo.Atenuar los aspectos violentos y hasta cierto punto antisociales
del hombre dominado por Aries se consigue solamente con una extrema
paciencia y bondad. Algunas veces estos tipos se encuentran
completamente desarmados por la silenciosa e incondicional obediencia de
sus víctimas. En efecto, la mejor arma contra su prepotencia es la
resistencia pasiva.
CHARLES CHAPLIN: 16 DE ABRIL DE 1889
Temperamentos fogosos e irritables, los
pertenecientes al signo de Aries tienen necesidad de la continua
oposición para ver siempre afirmada su propia superioridad, efectiva o
presunta, y gozar así integralmente de la alegría de su propio poder.
La
lucha queda invariablemente como el verdadero contenido de su
existencia. Quien combate sin tregua no tiene tiempo de reflexionar, de
examinar cuando se propone hacer. Esta es una de las debilidades de los
Aries. Demasiado absortos por la lucha, descuidan fácilmente su propia
intimidad. Individuos mediocres de este tipo son con frecuencia muy
superficiales. Otro peligro que corre el nativo de Aries es el de
asociarse apresuradamente con otras personas, sin profundizar en los
motivos y posibilidades de estas relaciones que proyecta.
Los matrimonios de los Aries están, caracterizados por diferencias y desidias. Sus compañeros deben
tener la máxima prudencia para evitar complicaciones más graves en
muchos casos la separación definitiva se revela todavía fatal. La
situación se presenta afín en las amistades.
En
general el tipo Aries, desahogada su cólera se arrepiente de sus propias
violencias y sufre por la discordia que ha causado, no puede existir
sin los otros, no puede vivir en soledad, aunque la forma en que
cree poder convivir con sus propios semejantes de por sí se encuentra en
absoluto contraste con el sentido de verdadera unión entre seres
humanos.
BETTE DAVIS: 5 DE ABRIL DE 1908
Siendo el principal motivo la aspiración del dominio. Para realizarse en la
vida practica, a pesar del extremado arranque y la tenaz voluntad, al
signo de Aries le falta la constancia, también en su vida sentimental y
especialmente en su juventud; oscilan en sus pasiones y solo raramente
se liga con abandono incondicional y de una forma duradera a otra
persona.
Es frecuente en su
infidelidad en el matrimonio y en la amistad. Esencialmente masculina,
la naturaleza de Aries en los individuos femeninos se manifiesta en
tipos de mujeres fuertes que asumen siempre la dirección de la familia y
del matrimonio.
Es difícil que un hombre,
aunque pertenezca a uno de los tipos más masculinos, como por ejemplo
al dominado por Leo, llegue a sustraerse a la prepotencia de las mujeres
pertenecientes al tipo Aries. Entre estas se
encuentra frecuentemente mujeres con pronunciadas tendencias viriles: el
deseo de independencia y conquista es su característica más
sobresaliente.
El tipo Aries está sujeto
a molestias del aparato digestivo, a calambres, heridas y agotamiento
nervioso; están especialmente amenazados los nervios de la cabeza y los
dientes. En los casos en los que el ascendente y el Sol ocupan el mismo
signo, el peligro de los males debidos a la posición del Sol en Aries
aparecen frecuentemente acentuados.