La mitología nahualt consagró a Teotihuacán como la ciudad de los Dioses cuando estos se reunieron después de la desaparición de los primeros cuatro soles que habían alumbrado al mundo.
El conjunto de culturas mesoamericanas compartían una forma de pensamiento en la que el sol es el fuego, el cielo diurno, el dador de vida. Así en la cultura nahualt se llamaba Tonatiuh, en la Zapoteca Copijza, en la Maya Hunabku y en la Tarasca Curicaveri.
El sol era considerado el símbolo de la vida al que era necesario asegurar la fuerza para luchar contra los enemigos de la noche y que de esa forma, pueda alumbrar cada mañana, gracias al alimento divino que es la sangre humana en un solo día. Así el joven sol sale en la mañana, madura durante el mediodía y envejece al atardecer. En el ocaso lo devora la tierra y se sumerge en el inframundo en el dominio de los muertos. Para volver a nacer cada día debe nutrirse de lo más preciado del ser humano, de su sangre.
En el museo nacional de antropología de México, se encuentra la piedra solar del calendario azteca que mide casi 4 metros de diámetro y pesa 25 toneladas. En el centro está el Dios Sol Tonatiuh.
En el Perú Prehispanico, la muerte de los 3 primeros soles por la indiferencia de los humanos dio origen al cuarto sol, la obra de Viracocha. Este Dios emergió del Lago Titicaca, para crear el cielo, la tierra, el sol, la luna y llamó a los humanos para que salieran de las profundidades de la tierra, luego desapareció en el mar. Después de Viracocha, Inti, el Sol, es el Dios más importante pues a él se deben todos los beneficios que hace posible la agricultura.
El Inca supremo soberano, recibía su poder directamente de Inti, siendo considerado hijo del Dios Sol. La adoración del sol comprendía un gran número de templos dedicados a él, dentro de los cuales se destaca Cuzco. La fiesta principal es la del Inti Raymi. Actualmente a unos 20 kms, del Lago Titicaca, se encuentra la puerta del Sol, que es un enorme bloque monolítico de 3 metros de alto por 3.75 de ancho y unas 10 toneladas de peso, sobre el que se talló una enorme puerta rectangular rematada por un friso de bajorrelieve, en el centro aparece una imagen solar tal vez del Dios Viracocha.
Enla India,el sol personificado como Surya, considerado maléfico por los drávidas del sur y benévolo por los Munda de las zonas centrales.
Los Babilonios, eran adoradores del Sol, y en la Antigua Persia la adoración del Sol formaba parte del culto a Mitra, que más tarde se extendió por todo el imperio romano.
Los Egipcios de la antigüedad adoraban la triada divina de Tebas, conformada por Amón el padre, Mut la madre y su hijo Khon. Amón fue identificado con el Dios Sol Ra de Heliópolis, considerado el Padre de los Dioses, el hacedor del género humano, el creador del ganado, el señor de todo lo que es. El templo más importante estaba en Karnak.
El sol también asociado a una figura femenina, Amaterasu, es la Diosa más elevada del panteón sintoísta y tutelar de la casa imperial del Japón.
En la Antigua Grecia las deidades del Sol eran Helios y Apolo. La adoración a Helios estaba muy extendida, los templos dedicados a él fueron construidos en Corinto, Argos, Troezen, el principal se encontraba en la Isla de Rodas.
En el Islam, la oración hacia el Sol es una obligación importante. La primera oración tiene lugar antes de la salida del Sol, la segunda al mediodía, la tercera, entre las tres y las cinco de la tarde; la cuarta después de la puesta del sol y la quinta antes de acostarse y antes de la medianoche.
En Colombia, lo indígenas muiscas en lo que hoy se llama Sogamoso, construyeron un poblado sagrado con un templo de adoración al Dios Sol, santuarios que luego fue incendiado por los conquistadores españoles.